LA PATANA SE VINO A DARLE MÁS SABOR A CARACAS
A TRAVÉS DE LA MÚSICA HACE 18 AÑOS NACIÓ EN MÉRIDA Y HACE MENOS DE UN MES ABRIÓ UNA “SUCURSAL” EN LA CAPITAL. LA TROVA, LA CANCIÓN NECESARIA, EL TEATRO, LA POESÍA Y EL ARTE EN GENERAL SE MEZCLAN CON UNA RICA PIZZA, UN BUEN TRAGO Y GRATA COMPAÑÍA. CASI TODOS SE CONOCEN Y RECONOCEN
Cuando entrabas sentías una calma agradable. Casi todo lo que veías te gustaba. Cualquier título podía atraparte y, si de géneros hablamos, pues tenías para escoger. La venezolanidad, por supuesto, era lo que dominaba, aunque esto último es algo que más bien es propio del lugar.
Claro, antes era la Tienda del Cine, donde las películas criollas en formato DVD estaban coqueteando con los cinéfilos para que se fueran a cada hogar a precios solidarios sin ser “quemaítos”, pero un buen día bajaron su santamaría “hasta nuevo aviso por remodelación”.
Sí, así ocurrió. Hubo una remodelación y ¡vaya que sí tuvo un cambio! Ya no sería esa tienda amable con productos de cine accesibles al pueblo sino un local nocturno, también amable, donde otras disciplinas del arte como la música, el teatro, poesía y pare de contar están a la orden del día en 150 metros cuadrados.
Apenas entras te encuentras todo oscuro mas no sombrío porque las risas forman parte del espacio. Claro, ya adentro te sientes como en una especie de fiesta donde muchos de los “invitados” se conocen, se reencuentran, se saludan, se miran y hasta se celan (según el color del cristal con que se mira).
Sí. En ese espacio que queda al lado de la entrada principal del Celarg, en la avenida Luis Roche de Altamira, ahora está La Patana Cultural, un recoveco en la planta baja donde el encuentro y la camaradería forman parte del menú del día.
LA DE ALLÁ Y LA DE ACÁ
Los que han ido a Mérida saben que en La Patana Cultural de allá los boleros, la trova, la guitarra de autor, los romances, el son y demás son las melodías que se disfrutan en vivo en ese local ubicado en la avenida Andrés Bello de la urbanización San Antonio. Por allí han pasado La Rondalla Merideña, Evio Di Marzo, el grupo argentino Ayllu y el cantante de tangos Marcelo Ferrer, así como las agrupaciones Manuari, Iven y Antología Pop, hasta el humorista Virulo, el desaparecido Facundo Cabral, el cantautor italoargentino Piero y Pablo Milanés, quienes le dieron un banquete de canciones a los asiduos visitantes de La Patana merideña.
La de allá es una tasca con escenario y eventos culturales con la trova como principal ponente. La de acá tendrá más poesía, teatro y la llamada canción necesaria venezolana. De hecho, se trata de la misma gente que le pone la misma esencia a ambos lugares. Así lo sienten quienes han visitado La Patana de allá y la nueva de acá.
La Patana nuestra, sí, la caraqueña, abrió sus puertas el 24 de abril y ya se han presentado tertulias poéticas, fusión de jazz, videoclips, el grupo Son de Yarey, la cantante Sol Musset y hasta Gino González con su famosa canción “Nosotros los pobres con Chávez”, además de otros temas pegajosos y sabrosas anécdotas.
Acá, el ambiente también es agradable: las mesas son de madera con sillas de hierro forjado y la decoración se basa en afiches del Teatro Negro de Praga, así como fotografías de Facundo Cabral, Ernesto “Che” Guevara, Alí Primera y Virulo, entre otras tantas imágenes.
TODO QUEDA EN FAMILIA
“¿Qué es de tu vida?”. “¡Tanto tiempo sin verte!”. “¡Al fin te conozco personalmente!”. Son los saludos de rigor en el cálido lugar caraqueño, contando abrazos y besos de por medio.
Todos cantan, tararean, aplauden y siguen el ritmo sin dejar por fuera las tertulias mientras se presenta algún cantante o grupo en la tarima (en este caso Gino González).
El menú es accesible: pizzas desde 75 a 95 bolívares (que donde come uno, comen dos y hasta más) y bebidas desde cerveza, cocuy, vino y ron, por nombrar algunas, también con buenos precios. Lo único que hace un poco de ruido es que solo aceptan el pago en efectivo, aunque Ariana, una de las coordinadoras del local, promete que dentro de dos semanas contarán con puntos de venta y aceptarán cesta tickets para el pago de las pizzas. ¡Todos se lo agradecerán!
Sí, es un local en el que sus dueños están pendientes de todos los detalles: la señora Rocío Villarreal es la encargada; su esposo Víctor Moreno está entre Caracas y Mérida para poner todo en orden; mientras que sus hijas, Ariana y Manuela, están en la parte administrativa y en la producción musical, respectivamente. Todo queda en familia, como dicen. Mientras compartes con los amigos, llega el mesonero con buen semblante a darte una carpeta. Allí la gente coloca en un papel bond sus correos electrónicos. La idea es que les llegue la programación semanal. Planes tienen muchísimos para este espacio como, por ejemplo, llevar a su escenario a Pedro Guerra y León Gieco. No cuentan con mucho presupuesto para el pago de grandes artistas, pero esperan hacer convenios con entes del Estado, como manifiesta Ariana, para aminorar los costos.
En fin, La Patana Cultural caraqueña es un sitio oscuro, lleno de magia para pasarla en pareja o en grupo, como se quiera, para disfrutar de una rica pizza, un buen trago y con el arte de por medio. ¿A dónde se mudará la tienda del cine? Se preguntan muchos. Solo se espera que no desaparezca, qu e sea reubicada y que ambas continúen en pro de las actividades culturales de esta urbe caraqueña.
UN NOMBRE QUE VINO DE CUBA
La Patana Cultural de Mérida abrió hace 18 años. Víctor Moreno, dueño del local, estuvo en una oportunidad en Cuba y le llamó la atención una chalana de madera, en medio del mar, en la que adentro tocaban son cubano. Esa situación, y el nombre de la embarcación, le gustó. De ahí surgió La Patana.
En este nuevo local de Caracas, que apenas tiene 25 días de abierto, cuenta con 30 mesas. Allí 120 personas pueden compartir y apreciar de los eventos sentadas, pero si la cosa está muy buena, pues hasta 200 personas entrarían en el espacio. Las agrupaciones y cantantes son contratados y se presentan en dos sets: de 8:00 pm a 9:15 pm y de 10:00 pm a 11:15 pm. La Patana abre de lunes a sábado de 6:00 pm a 12:00 am, pero se espera que pronto estén desde el mediodía para ofrecer almuerzos ejecutivos y eventos culturales en las tardes.
POR ROCÍO CAZAL
FOTOGRAFÍAS JOSÉ RIVERA

Eso es un bar chavista
ResponderBorrarLa Patana es un resorvorio de buen arte, de juventud, de lucha por la verdad.
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